lunes, 16 de marzo de 2015

Errores intelectuales en el populismo (II)

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El catedrático Jesús Huerta de Soto destaca en la revista Actualidad Económica [1][2] como, a pesar de la caída del Muro de Berlín y del fracaso económico del comunismo, seguimos viviendo en un mundo esencialmente socialista, dado que siguen prevaleciendo las políticas intervencionistas que coaccionan las libertades en el orden de mercado.
 
Efectivamente, el consenso socialdemócrata que imponen los partidos estatistas, pretende conciliar dos mundos opuestos: la economía de mercado con millones de interacciones e intercambios libres entre los ciudadanos, junto con el intervencionismo político y la redistribución de la riqueza con tamaños de Estado Minotauro superiores al 40% del PIB en muchos países e, incluso, cercanos o superiores al 50% del PIB en Europa.



  









 

1. Socialismo como error intelectual


Desde el punto de vista del análisis económico, el catedrático Jesús Huerta de Soto define el socialismo como: todo sistema de agresión institucional y sistemática en contra del libre ejercicio de la función empresarial.

Al igual que los economistas austriacos Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, nos recuerda los cuatro errores intelectuales por los que yerran los políticos intervencionistas cuando «guían» los países hacia la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo:

 
  • ERROR 1: El volumen de información del mercado es inmenso con millones de ciudadanos interactuando en un orden extenso, complejo y abierto de colaboración humana y, por ello, es imposible que un órgano director (Estado-Administración) se haga con toda la información que necesita para planificar y dar contenido eficiente a los mandatos coactivos.
  • ERROR 2: Además de inmensa, la información del mercado que generan los ciudadanos no es objetiva sino subjetiva y de naturaleza tácita.

  • ERROR 3: La información empresarial futura, sobre lo que pase mañana, todavía no se ha creado hoy, y está en constante variación debido a la naturaleza creativa de la función empresarial, por lo que no se puede transmitir a los gobernantes hoy para coordinar bien el mañana.

  • ERROR 4: La información del mercado se bloquea, dificulta e imposibilita mediante los mandatos coactivos, distorsionando y mermando la creación empresarial de información y, por tanto, disminuyendo e incluso anulando el crecimiento sociocultural y económico en función del grado de intensidad del colectivismo socialista que el órgano central (Estado-Administración) imponga sobre la población.    

 

 

 

 

 

 

2. Populismo como error intelectual

En todo caso, si la esencia del socialismo es la coacción institucional, su mejor herramienta de comunicación es el populismo que aprovecha las crisis económicas e institucionales para intentar llegar al poder, ofreciendo siempre recetas "mágicas" a los problemas sociales y que, siempre, aumentan el tamaño del Estado-Administración, la corrupción de los políticos y los privilegios de sus redes clientelares.

Se pueden analizar ambos cientismos como las dos caras de una misma moneda, el populismo es la cara política voluntarista (engañosa y aparentemente benigna) y el socialismo es la cruz de la realidad económica de los mandatos coactivos, por la disminución de los intercambios y la imposibilidad de función empresarial.


El populismo y el socialismo son las mayores lacras que afrontan la evolución sociocultural de las sociedades civilizadas porque llevan al poder a los políticos intervencionistas usando inmoralmente los instintos más primarios del hombre como: el miedo en las crisis económicas, el enemigo común (interior o exterior) en los momentos de incertidumbre, el altruismo social o la solidaridad con los más desfavorecidos para mantener los regímenes colectivistas que merman la riqueza y guían hacia la pobreza, el hambre y la miseria.

 
Apelando a los instintos primarios del pueblo, las soluciones del populismo son siempre las recetas intervencionistas del socialismo que, ingenua o torticeramente, conducen siempre hacia el estatismo o, si se prefiere, hacia el crecimiento desaforado del tamaño del Estado.
 
 
Hace unas semanas, el economista argentino Andrés Cachanovsky distinguía 4 etapas en el populismo que observa en Argentina:

 
  • ETAPA 1 o Etapa de Inicio cuando el Populismo alcanza el Poder: "En los primero años, el diagnóstico de los políticos populistas es reivindicado. Las políticas macroeconómicas muestran exitosos resultados, aumento del PBI, baja del desempleo, incrementos del salario real, etc. La inflación se mantiene bajo control en base a regulaciones, capacidad ociosa, e importaciones financiadas con las reservas del Banco Central".
  • ETAPA 2 o Etapa de Ineficiencias y Cuellos de Botella: "Comienzan a aparecer cuellos de botella. En parte debido a la política de incentivar el consumo (descuidando las inversiones), la escasez de dólares, y la eliminación de stocks y capacidad ociosa. Un reacomodamiento de precios relativos, como una devaluación o controles de capital y del tipo de cambio comienza a ser necesario. El gobierno intenta, pero falla, en controlar el aumento de los ingresos reales y del gasto público. La economía en negro o informal comienza a crecer y el déficit fiscal empeora notablemente debido a los subsidios otorgados a bienes de consumo y el mercado de divisas (tipo de cambio)".
  • ETAPA 3 o Etapa de Retraso Económico: "Serios faltantes, aceleración de la inflación, y un evidente atraso cambiario llevan a una fuga de capitales y a una desmonetización de la moneda local de la economía. La caída en la recaudación por una menor actividad económica y el aumento en los subsidios empeoran aún mas el cuadro de déficit fiscal. El gobierno intenta cortar subsidios y devaluar un ritmo más acelerado la moneda. Los salarios reales caen y comienzan a aparecer signos de inestabilidad política. Es fracaso del proyecto populista es claro".
  • ETAPA 4 - WORSE CASE EN LA QUIEBRA DE UN ESTADO: que significa el peor de los escenarios posibles en un país en crisis por la Imposición de una Dictadura Totalitaria de izquierdas (como en Cuba o en Venezuela) o de derechas (como ocurrió en su día en Chile y en Argentina). NOTA: este punto es una creación propia del autor Ángel Fernández para complementar las 4 etapas de populismo que distingue Andrés Cachanovsky en su blog Punto de Vista Económico.
  • ETAPA 4 - MEDIUM CASE EN LA QUIEBRA DE UN ESTADO: que supone un caso menos malo políticamente para un país en crisis, con un Cambio de Gobierno Democrático, seguido de la ayuda de las Instituciones Financieras Internacionales y del Ajuste Fiscal, Económico y Financiero ("corralitos bancarios") para devolver el equilibrio y la viabilidad a los presupuestos públicos pero, como contrapartida, con empobrecimiento de las Familias y de las Empresas del país debido a las erróneas políticas, previamente impuestas, por los gobiernos populistas"Un nuevo gobierno lleva adelante ajustes “ortodoxos” , posiblemente bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los salarios reales siguen cayendo llegando a un nivel inferior al que se encontraban al inicio del proyecto populista. Esta caída del salario real (que no comienza con la reforma ortodoxa) se debe a que las políticas económicas del proyecto populista llevan a una disminución en las inversiones, depreciación del capital invertido, y a la fuga de capitales. El capital (financiero) se mueve de un país a otro más fácil que el trabajo. El menor capital per capita producto de las políticas populistas son la razón de la caída de los salarios reales".

Respecto de la actual situación de crisis intervencionista (socialista & populista) en Argentina, el economista Nicolás Cachakovsky afirma:
 
  • "Si bien Dornbusch y Edwards describen estas cuatro etapas en 1990, el paralelismo con el kirchnerismo es notable. Es que los populismos pueden cambiar los relatos, simbologías, y manera de presentar sus políticas de acuerdo a lo que en cada caso particular sea más apropiado para el proyecto. Algunos países, por ejemplo, tienen el Ministerio de la Felicidad. Otros tienen la Secretaria de Pensamiento Nacional. ¿Acaso se puede hablar de serias diferencias? Parece ser claro que el kirchnerismo se encuentra en la tercer etapa. ¿Serán las próximas elecciones presidenciales la puerta a la cuarta etapa? ¿Cuántas veces ya vivió Argentina este ciclo?"
 
Desde hace tiempo, en Iberoamérica pervive una mayoría de líderes populistas (Juan Domingo Perón, Fidel Castro, Daniel Ortega, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández de Kirchner…) que anulan o merman el desarrollo sociocultural y económico de los países porque exaltan las supuestas bondades del papel totalitario del Estado, como un ente proveedor oficial de la “solidaridad” social y de los medios necesarios para alcanzar el Paraíso en la Tierra: nacionalizando sectores productivos y redistribuyendo la riqueza, invadiendo todos los rincones de la vida privada de la población y, por tanto, extrayendo los recursos privados de las familias y pequeñas y medianas empresas para beneficio de las oligarquías de los partidos políticos que asolan el crecimiento económico de cada país.

Desgraciadamente, al igual que sucedió en los años 30 con el auge del nacional-socialismo de Hitler, el fascismo de Mussolini y el comunismo de Stalin, con la crisis económica y financiera, en Europa están emergiendo nuevas propuestas políticas populistas como: Syriza en Grecia, Podemos en España, Movimiento Cinco Estrellas en Italia, o Frente Nacional en Francia, apelando todos ellos a la "colectivización" del alma del pueblo y propugnando todos ellos erróneas recetas socialistas, tanto desde la extrema izquierda como desde la extrema derecha.

Se puede observar como todos los partidos populistas coinciden en el intervencionismo económico y en la ingenería social, intentando hacerse con el poder "absoluto" de un país para imponer sus propias redes de altos cargos y de grupos clientelares que, como oligarquías extractivas, medran del presupuesto público y que, como oligarquías destructivas, eliminan el orden establecido para imponer democracias deterioradas o dictaduras de nuevo cuño.
 
 
 

 

 

 

 

3. Mensajes y lenguaje populista


Dejando a un lado las ideologías o religiones seculares de la política, también pueden analizarse los mensajes y el lenguaje populista en otros ámbitos como el de las religiones tradicionales.
 

Friedrich Hayek destacaba el relevante papel del cristianismo como «guardián de la tradición», por su contribución determinante en el arraigo del ethos común de las sociedades civilizadas. Por ello, considero importante analizar algunos errores intelectuales contenidos en los mensajes y el lenguaje populista que está difundiendo el Papa Francisco I, porque una gran parte de la población sigue sus mensajes semanalmente sin acertar a distinguir si se trata de preceptos espirituales o bien de errores temporales en economía política:
 














a) Derechos sagrados


A modo de ejemplo, en el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, que fue celebrado en Roma el pasado 28 de octubre de 2014, en presencia del presidente de Bolivia, Evo Morales, el discurso populista del Papa afirmaba lo siguiente:

 
  • “Este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo. Es extraño pero si hablo de esto para algunos resulta que el Papa es comunista."
  • "No se entiende que el amor a los pobres está al centro del Evangelio. Tierra, techo y trabajo, eso por lo que ustedes luchan, son derechos sagrados. Reclamar esto no es nada raro, es la doctrina social de la Iglesia. Voy a detenerme un poco en cada uno de éstos porque ustedes los han elegido como consigna para este encuentro.”
Sin duda, sus discursos religiosos son bienintencionados pero, inconscientemente, al emplear discursos populistas, el Papa Francisco I pudiera parecer que cae en el error intelectual del marxismo porque llega a elevar a sagrados el derecho a la tierra, el techo y el trabajo.

Obviamente, nadie negaría que estas cuestiones son importantes para el bienestar material de las personas pero, desde el punto de vista del arraigo de una sociedad civilizada, abierta y libre, nunca pueden equipararse a los derechos individuales (fundamentales y sagrados) a la vida, a la libertad, a la propiedad y a la igualdad de trato ante la ley que están en un plano moral superior, dado que son inalienables e inseparables, inmanentes e intrínsecos, de la naturaleza de un hombre libre que, moral y legalmente, nunca pueden depender del arbitrio subjetivo de los dirigentes de un país.
 

Sin duda, es peligrosa la ingenuidad al referirse a los derechos “sociales” como los principios rectores de la economía política de los países. Todavía más peligroso hubiese sido referirse directamente a la supuesta necesidad de la intervención política sobre la economía para combatir las causas estructurales de la pobreza en el mundo, cuando es precisamente la intervención del Estado sobre el mercado libre lo que impone una suerte de socialismo de mercado o de capitalismo de Estado.

 

b) Orden de mercado y libertad


Por ello, antes de lanzar discursos populistas, los asesores del Papa Francisco I debieran documentarse bien para constatar cómo, en las últimas décadas, el orden de mercado ha posibilitado la implementación de desarrollos tecnológicos y la globalización del transporte, las comunicaciones y la información que han incrementado el comercio y la riqueza mundiales y, consecuentemente, han disminuido exponencialmente el número de pobres en el planeta a pesar de la intervención de los políticos. 

 
Éstas, y no otras, son las bases fundamentales del crecimiento sociocultural y económico de los países que, generación tras generación, permiten gradualmente salir de la pobreza a las familias mediante el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio de cada persona que las forma, y que luchan por vivir en libertad y en paz.    

 

c) Caridad en la eficiencia económica dinámica


En repetidas ocasiones, a los asistentes al Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, el Papa les regaló los oídos con nuevos errores intelectuales empleando la palabra “solidaridad” (social) en lugar del término caridad (individual). Decía así el Papa Francisco I:

 
  • Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales.”

Sin embargo, la denominación caridad (individual) es más precisa y refiere directamente a la ayuda de las parroquias y misiones cristianas, que se proporciona mayoritariamente desde el sector privado. Empero, no son los envíos de ayuda estatal que se pierden en el camino de la corrupción, sino que son las misiones de caridad religiosa las entidades que mejor ayudan a los personas pobres. De hecho, los países pobres se caracterizan por contar con un marco institucional corrompido por el orden político y que impide el proceso de creatividad y coordinación del orden de mercado.

El proceso de creación de riqueza es lo que se denomina eficiencia dinámica en Economía y se produce en el orden de mercado de una sociedad civilizada y, de modo especial, cuando hay mínima (o nula) intervención del orden político.
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