martes 16 de agosto de 2011

¿ REDUCCION DEL GASTO PÚBLICO O RECESIÓN ?

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La reducción del gasto público, como única vía para evitar la recesión económica.


El tiempo corre en contra de los intereses de la economía española. El Gobierno debe elegir con suma rapidez, o se realiza una fuerte reducción del gasto público o España se verá inmersa en una recesión económica de larga duración.

Vistos el escaso arrojo y la incapacidad intelectual del actual Presidente, Sr. Rodríguez Zapatero, la evolución de la economía de España dependerá de que un próximo Gobierno logre implementar satisfactoriamente una drástica reducción del gasto público, como condición previa para lograr una salida de la recesión económica.

De otro modo, el lastre del gasto “social” de las administraciones públicas hará que el hundimiento de la economía española sea aún más profundo. Es decir, en caso contrario, la recuperación será una travesía larga y aún más penosa durante el transcurso de la presente década.

Ya se comentaron  algunos ajustes microeconómicos imprescindibles para introducir competitividad en la economía española y también la importancia de introducir límites constitucionales al déficit  presupuestario, los tributos y el endeudamiento. A continuación, por su importancia a corto plazo, nos centraremos en analizar la urgente necesidad de reducir el gasto público.


1. Gasto público en España

El gasto público total del año 2011 esta presupuestado en 362.459,62 millones €. Si se analiza su composición en el cuaderno blanco de los Presupuestos Generales del Estado 2011, comprobamos la magnitud del cáncer presupuestario en la economía española ya que se consumen los recursos de los pagadores de impuestos con una triple metástasis: el gasto social, el gasto de las administraciones territoriales y el gasto en endeudamiento soberano.

Un ajuste presupuestario serio debería provenir principalmente del gasto social, dado que asciende a 183.230,91 millones € lo que significa un 50’55% del presupuesto público de la Administración General del Estado (AGE).

Es preciso señalar que, como el gasto social ya consume un 50,55% y el endeudamiento otro 20,47%, tan sólo queda un 28’98% del gasto público que corresponde a los servicios públicos de la AGE (17,17%) y a las transferencias a las administraciones territoriales (8,47%) y a la Unión Europea (3,34%), tal y ocmo se señala en los gráficos que se incluyen en este trabajo.



2. Gasto en "endeudamiento" de los PGE 2011

El gasto público total del año 2011 esta presupuestado en 362.459,62 millones € con un 20,47% comprometido en el pago de la deuda soberana (74.196,53 millones €). Esto implica que al pago del endeudamiento del Estado se dedican uno de cada cinco Euros presupuestados, lo que es ya de por sí una cifra que manifiesta la mala gestión realizada en los últimas dos legislaturas. Y el endeudamiento deja tan sólo un 79’53% para poder hacer recortes.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGE) del año 2011 fueron realizados con una previsión de  crecimiento del 1,3% PIB y  una disminución del desempleo del 0,3%. Por otro lado, el Ministerio de Economía y Hacienda tuvo en cuenta un tipo de interés del alrededor 4% en los bonos de deuda soberana de España de septiembre de 2010 y una prima de riesgo de 200 puntos básicos respecto del tipo de interés en Alemania.

Sin embargo, tal y cómo señaló el Instituto de Estudios Económicos, las previsiones económicas realizadas por el Gobierno fueron erróneas. Por el lado de los ingresos públicos, el crecimiento del PIB estará entre el 0,4% y el 0,8% en lugar de en el 1,3% empleado para calcular los PGE 2011, por lo que los ingresos serán menores de lo inicialmente previsto.

Y, por el lado del gasto público, los PGE 2011 plantearon un recorte del 12% (11.000 millones €) respecto de las cuentas del 2010, pero no mencionaban que parte de ellos consistían en los recortes ya efectuados por 7.900 millones € durante la crisis de deuda del año 2010. Por tanto, el ahorro “real” es de 3.100 millones € en los PGE 2011 respecto del año anterior. Por otro lado, si el desempleo parece que aumentará en un 0,5 % en lugar de la previsión gubernamental de descender un 0,3%, significaría un coste adicional entorno a los 1.500 millones de €.

El escenario económico y financiero está empeorado sustancialmente ya que, a fecha del 4 de agosto de 2011, el tipo de interés de bonos españoles era del 6,2% y la prima de riesgo llegó a rebasar en algunos momentos los 400 puntos básicos, lo que significa un sobrecoste de gasto de “endeudamiento” entorno a los 25.000 millones € y, por tanto, un 6,89% adicional en el gasto público, que podría llegar a ser efectivo si en algún momento el Banco Central Europeo dejase de comprar la deuda soberana española.


3. Gasto en "administraciones territoriales"

Algunos entendemos que el gasto en administraciones territoriales es susceptible de ser recortado, dado que hace tiempo que urge implementar planes de austeridad autonómicos y municipales, lo que se justifica si tenemos en cuenta los numerosos casos de corrupción y de clientelismo político y sus 2’7 millones de empleados públicos.

Probablemente, se requieran una reducción del número de municipios, la eliminación de las diputaciones provinciales, la fijación de sanciones por rebasar límites de déficit y endeudamiento, y un severo plan de austeridad que incluyese un recorte de los empleados y presupuestos públicos de las administraciones territoriales para evitar las duplicidades con la administración central y la ociosidad en los más de 2’7 millones de empleados públicos.

Por el contrario, un recorte presupuestario adicional en la AGE es posible pero su alcance sería siempre limitado, teniendo en cuenta que ya se redujeron 7.900 millones € el año 2010 y que se recortan otros 3.100 en el año 2011, aparte de haber asumido en exclusiva los recortes efectuados por el actual Gobierno. Por proporcionar algunas cifras interesantes, de los cerca de 675.000 trabajadores que había en la AGE en el año 1978, ahora apenas cuenta con 592.000 personas, muchas de ellas atendiendo servicios públicos básicos (Seguridad Interior, Justicia, Defensa y Política Exterior) que son aquellos que garantizan la seguridad (interior, jurídica y exterior) de los ciudadanos para poder actuar en libertad y que suponen 19.731,10 millones €. Es decir, sólo 5’44% del presupuesto público.


4. Recorte del gasto "social" en los PGE 2012

Si queremos evitar que el tridente que erosiona el gasto público paralice la economía española durante la presente década con el gasto social, el gasto en administraciones territoriales y el gasto en endeudamiento, será preciso que el Gobierno realice un nuevo Plan de Austeridad equivalente al recorte de 79.000 millones € en Italia.

Teniendo en cuenta que las elecciones en España serán en los próximos meses, un nuevo Gobierno no tendrá tiempo de aprobar nuevos presupuestos por lo que habrá que prorrogar los PGE 2011 para usarlos en el año 2012 lo que supondrá un grave problema, dado que no contemplan el sobrecoste de los intereses de la deuda soberana de España, ni los incumplimientos del Gobierno del ínclito Sr. Rodríguez Zapatero,  ni la deuda oculta en ayuntamientos, autonomías o empresas públicas.

Sin embargo, es esencial que se cumplan los presupuestos y que no sigan creciendo los intereses de la deuda para evitar que la crisis se agudice con la posibilidad de que España deba ser rescatada por el Banco Central Europeo y/o por el Fondo Monetario Internacional, con las graves consecuencias que tendría para nuestra economía durante la presente década.

En cualquier caso, la clave está en realizar una reducción importante del gasto social, porque es la mejor opción que existe para realizar un ajuste presupuestario “estructural” y con la profundidad suficiente como para corregir las cuentas públicas de España también a medio y largo plazo, dado el alcance que supone actuar sobre un 50,55% del gasto público.

Permítanme esbozar tres ideas al respecto. Podría ser aconsejable reducir el gasto en Seguridad Social (34%) con la introducción del copago sanitario, tal y como acaba de realizar Italia con el abono de 10 € por cada consulta al especialista y 25 € por cada atención en servicio de urgencias que no sea de imperiosa necesidad. También se puede modificar el cálculo de pensiones públicas para extenderlo a toda la vida laboral y promover un sistema de capitalización privada de pensiones. Y, finalmente, se puede iniciar el tránsito hacia un sistema de prestaciones privadas por desempleo.


 
5. El papel del Estado y su deterioro con el gasto "social"

El papel del Estado se ha acrecentado más allá del papel limitado que le reservaba el liberalismo clásico, hasta constituirse en un Estado “providencia” que incentiva los electores inmaduros y la provisión pública de todas las necesidades del individuo “desde la cuna y hasta la tumba”.

Aunque resulte políticamente incorrecto decirlo, nuestros inmaduros políticos (lanzando irresponsablemente sus reclamos "sociales" al electorado mayoritario) se han olvidado de las partidas presupuestarias fundamentales para proporcionar certidumbre a los ciudadanos:

  • Seguridad jurídica. Se han esforzado por controlar el poder judicial, en vez de proveerlo de independencia y recursos administrativos para hacer respetar la ley, reducir a niveles mínimos la coacción y la violencia, condenar con rapidez y contundencia a los delincuentes, e introducir incentivos hacia el respeto por los derechos individuales básicos: vida, libertad, propiedad privada e igualdad ante la ley.

  • Seguridad interior. Se ha entorpecido la acción de las fuerzas y cuerpos de seguridad. Y, lo que es peor, en algunos casos parece que se ha buscado el pacto y la colaboración con terroristas e independentistas radicales en vez de establecer el cumplimiento estricto de la Ley, como la principal institución moral. En principio, la Constitución como ley básica y  el ordenamiento jurídico emanado de la misma, deben prevalecer en los países serios y responsables para favorecer la seguridad y la convivencia pacífica entre regiones, ciudades y ciudadanos; lo que posibilita un mayor número de interacciones e intercambios de bienes y servicios en las sociedades libres.

  • Seguridad exterior. La acción exterior de las fuerzas armadas españolas se ha travestido infantilmente, como si se tratase de una ONG, como si no fuese importante proteger a los propios ciudadanos de amenazas o acciones exteriores o, incluso, como si no pudiese ser moralmente lícito, liberar y ayudar a dotar de seguridad a ciudadanos, regiones o países sometidos a la opresión de ideologías políticas (o religiosas) totalitarias y represoras de las libertades de los individuos.


Existe una lamentable carencia de líderes con sentido de Estado. De hecho, estamos sometidos a una espiral de populismo y demagogia intervencionista, promovida por políticos de segunda y tercera fila, que vende el presupuesto público a cambio de votos de electores inmaduros y apoyos de partidos marginales, y que ha situado los asuntos “sociales” por encima del 50% del gasto público y, por el contrario, ha mermado el gasto en “seguridad” hasta reducirlo a un miserable 5,44%.


6. Gasto "social" y movilización de "indignados"

Como suele ocurrir en las crisis económicas y financieras, los sucesivos gobiernos deberán lidiar con las movilizaciones (o, incluso, revueltas) que organicen un conjunto de súbditos indolentes, ahora autodenominados “indignados”, acostumbrados al “papá” Estado “benefactor” interviniendo en los mercados y distribuyendo prebendas “sociales”.

Surgiran políticos sin escrúpulos que venderán soluciones facilonas e intentarán aprovechar la crisis para lograr el poder. Ya ocurrió después de la crisis de la Gran Depresión del año 1929-1933, con la progresiva radicalización de la población y el ascenso al poder de psicópatas como  Adolf Hitler en Alemania o Benito Mussolini en Italia.

Y la crisis económica y financiera actual es aún mayor, por lo que se tornarán en "indignados" aquellos ciudadanos que, consciente o inconscientemente, no alcancen a comprender que para competir con las economías emergentes se precisa eliminar subsidios (muy mal gestionados por el Estado) y dejar paso a una provisión de servicios asistenciales por el mercado. Es decir, surgirán nuevos "indignados" entre las personas con personalidades más renuentes a asumir con responsabilidad que deben buscar privadamente una provisión de recursos para afrontar las posibles contingencias futuras.

En las últimas décadas, los países asiáticos (como China, Indica, Indonesia, Malasia,...) están incrementando sustancialmente su PIB, al mismo tiempo que Europa viene disminuyendo de modo exponencial su crecimiento del PIB, por la insostenibilidad del llamado Estado de bienestar o Estado providencia.

Eurolandia ha sido factible durante unas décadas pero, la globalización económica obliga ineludiblemente a introducir recortes de gasto "social" para que los ciudadanos provean esas contingencias de modo preferencial con servicios de seguro privados.


Desde luego, los autodenominados "indignados" seguirán prefiriendo el insostenible "papá" Estado, porque no observan el mundo económico desde una perspectiva de competencia entre regiones económicas y, por tanto, y se muestran reacios a entender que, para competir con Brasil, Rusia, India, China, Corea del Sur y Sudáfrica (BRICKS), y para evitar el colapso económico, es esencial llevar a cabo un cambio de modelo de prestaciones sociales para implementar, como mínimo, una provisión mixta (público-privada) de seguros de prestaciones "sociales" (pensiones, sanidad, desempleo, formación).


7. Gasto "social" y desgaste electoral 

Como los recortes presupuestarios sobre el gasto "social" ejercen un fuerte impacto electoral, la mayoría de políticos intervencionistas de Europa (irresponsables e inmorales) han preferido mirar hacia otro lado, han huido hacia delante y han seguido engañando a los ciudadanos para que les siguiesen votando, financiando el gasto "social", primero con impuestos, después con endeudameiento (impuestos futuros) y, finalmente, con política monetaria expansiva (que supone un recorte de salarios via aumento de precios por lo que se conoce como el impuesto inflacionario).

Y, como los cambios no han sido realizados a su debido tiempo y de modo gradual por los políticos que padecemos, ahora toca acometer deprisa y corriendo los recortes presupuestarios y el cambio de modelo de prestaciones "sociales" o bien, en caso contrario, tal y como señala este artículo, toca apretarse el cinturón y esperar el estancamiento o la recesión económica tal y como ocurre en Japón desde el año 1991. 

Sin embargo, especialmente, en los momentos de crisis, se requiere líderes de "verdad" con fuerte determinación y sólidos valores morales para trabajar honesta, dura, seria y responsablemente con el objetivo de proveer de modo privado los bienes y servicios que demanda una sociedad civilizada.

Es decir, se necesita algo muy complicado hoy en día, una mayoría de ciudadanos responsables que apoyen los recortes presupuestarios y, libres de prejuicios ideológicos colectivistas, estén dispuestos a luchar pacíficamente con las herramientas que provee un mercado libre, para adaptarse a los cambios que requiere la globalización del comercio y que demanda competencia con las economías de los BRICKS (Brasil, Rusia, India, China, Corea del Sur o Sudáfrica), entre otros muchos países emergentes.


8. Resumen y pronóstico final a corto plazo

El futuro económico de España dependerá de que, en primer lugar, un nuevo Gobierno logre implementar satisfactoriamente drásticos recortes presupuestarios (ajustes macro-económicos) como condición previa para evitar una recesión. Posteriormente, sería preciso implementar cambios estructurales (ajustes micro-económicos) con mayor “profundidad” para mejorar la competitividad, fomentar el desarrollo empresarial y favorecer la creación de nuevos puesto de trabajo, para que España pueda engancharse de nuevo al tren de los países que generan riqueza.

Lamentablemente, me temo que, ahora mismo, no se dispone de tiempo material para cambiar gradualmente la querencia de la mayoría de ciudadanos al "papá Estado", y los recortes presupuestarios deben realizarse con urgencia para que la deuda soberana de España no entre en suspensión de pagos. De hecho, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional están evitando dicha posibilidad de "default" insuflando dinero (comprando los bonos ellos mismos porque los inversores nos se atreven).

Bien al contrario, tenemos sólo meses para evitar el estancamiento o la recesión económica de España. Esperemos que, al menos, el nuevo Gobierno llegue a tiempo de poder lesgislar por Real Decreto un Plan de Austeridad equivalente a los 79.000 millones de recorte presupuestario de Italia, ya que es el listón "mínimo" de "responsabilidad" presupuestaria que demandarán los inversores. Evidentemente, después, le tocará acometer las reformas estructurales que incomodarán aún más a los "indignados", pero que son esenciales para poder generar riqueza y empleo, compitiendo con las economías emergentes durante las próximas décadas.

Sólo el tiempo, dará o quitará la razón a los investigadores sociales. En este caso, el desenlace sobre la veracidad de los pronósticos económicos será pronto. Mi proyección a corto plazo es que, si no se logran implementar en los próximos meses los ajustes económicos mencionados en este artículo, España entrará en una fase larga de estancamiento o, incluso, en una fase de recesión económica.